Your cycling fallacy is…
“¡Las bicicletas en el transporte público ocupan el espacio de varias personas y no pagan billete! ¡Qué vayan pedaleando detrás!”
The response
Llevar la bicicleta en el transporte público (autobús, metro, trenes) es la mejor manera de complementar los trayectos allí donde no llega el transporte público. Ésta es la clave de la intermodalidad, poder llegar más lejos alternando diferentes modos de transporte (bicicleta, transporte público, a pie).
En los países donde la bicicleta se considera un medio de transporte habitual, las bicicletas tienen espacios reservados en los vagones. En algunos lugares los autobuses urbanos o interurbanos incluso tienen portabicis delante o detrás, por ejemplo los autobuses interurbanos en Suiza en el cantón de Berna. En ciudades como Barcelona o Madrid las bicicletas pueden subir, sujetas a ciertas regulaciones, al metro y los trenes de cercanías. Las bicicletas plegables no tienen esas restricciones, y bien plegadas también pueden subir a todos los autobuses urbanos públicos.
Por otra parte, al transporte público también se permite subir todo tipo de equipaje de variados tamaños y otros utensilios de movilidad (como cochecitos de niños, sillas de ruedas, carritos de la compra, maletas de ruedas).
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